Dódona.html

 
ca de en es fr it nl no pl pt ru ro fi sv tr vo


 

Localización del santuario de Dodona
Inscripción oracular

El Oráculo de Dódona (en griego Δωδώνη, Dôdốnê) fue el más célebre de la Antigüedad, después del Oráculo de Delfos. Dódona es un lugar que se encuentra a 80 km al este de la isla de Corfú, en la región de Epiro, al pie del monte Tomaros, en los montes Pindo, cerca de la actual (año 2004) frontera Grecia-Albania, en una zona montañosa que dominaron y controlaron los molosios en el siglo V a. C. Los molosos o molosios eran los habitantes de la antigua ciudad de Molosia, en Epiro.

Este santuario estaba dedicado al dios Zeus y fue el más frecuentado desde tiempos muy antiguos. Su situación era privilegiada, cerca del río Aqueloo, el más caudaloso de Grecia, incluso navegable durante algunos km. Se sabe que el lugar tenía ya una gran actividad en los tiempos de la Edad de Bronce, pero después no se conoce una continuidad en el culto.


El valle de Dodona en la época de las primeras excavaciones (Carapanos 1878, pl. I, detalle).

El relato mitológico vale sobre todo por el lazo que crea entre los dos grandes oráculos de Zeus, el de Ammon en el oasis de Siwah en Libia, y el de Dódona. Parece mostrar también que en su origen, el servicio de la divinidad era reservado a las sacerdotisas, que la institución de sacerdotes es posterior. Se sabe, en efecto, por Estrabón que eran las sacerdotisas quienes deliberaban sobre las respuestas del dios, salvo en el caso de que se tratara de Beocianos. Las sacerdotisas de Zeus era las tres pléyades (en griego Plantilla:Griego antiguo / hai peleiades) nombradas por Heródoto cómo Preuménia, Timareté y Nicandra.

En el {[[{siglo V a. C,|siglo V a. C.]], en la época de Homero, son tomadas por adivinas, las Sellas (en griego Plantilla:Griego antiguo / hoi Selloí). En la obra de Homero, Dódona aparece dos veces en la Ilíada.:1

{griego antiguo: «το δ’ Ἐνιῆνες ἕποντο μενεπτόλεμοί τε Περαιβοὶ'/ οἳ περὶ Δωδώνην δυσχείμερον οἰκί’ ἔθεντο


« (...)se encomendó a las Eniemas, las valientes Pérebas, / que se establecieron en el áspero país de Dódona (...)»}}

  • En la plegaria que Aquiles dirige a Zeus mientras Patroclo se dirige a enfrentarse con Héctor (XVI, 231-235) :

Plantilla:Griego antiguo
« Zeus omnipotente, Dodoneo, dios lejano, Pelásgico, / que reinas sobre Dódona, en ese rudo país de las Sellas / apelo a los piés nunca lavados, que caminan sobre el Sol ! (...) »

En la Odisea, Homero muestra cómo Ulises viaja para consultar al oráculo sobre los medios para volver a Ítaca (XIV, 327 ; XIX, 296-298) :

«τὸν δ’ ἐς Δωδώνην φάτο βήμεναι, ὄφρα θεοῖο' / ἐκ δρυὸς ὑψικόμοιο Διὸς βουλὴν ἐπακούσαι / ὅππως νοστήσει’ Ἰθάκης ἐς πίονα δῆμον


« (...) dijo que [Ulises] fue a Dódona / para aprender del gran Roble la voluntad de Zeus / y para saber cómo entraría en la tierra de Ítaca ...» (griego antiguo)}}

Son las Sellas quienes, manteniendo un contacto ritual permanente con la tierra, interpretaban la palabra de Zeus. De esta modo vaticinaban de múltiples maneras : la caída de las hojas del Roble sagrado, el ruido causado por uno o varios recipientes de bronce (según las épocas, ver infra), y posiblemente con el vuelo de las palomas, si interpretamos la etimología de pléyades.

Contenido

editar Historia del Santuario

Santuario de Dodona, vista del teatro.

La arqueología no ha aportado aún una respuesta satisfactoria a la fecha de construcción del oráculo. Recientemente se han encontrado trazos neoliticos en Dódona. Los trazos arqueológicos de ocupación más antiguos (cerámica, espadas y cuchillos de bronce) datan de la época micénica y no son anteriores al siglo XV a. C. El culto al Zeus Dodoniano llegó a Epiro con los Tésprotas en la Heládica reciente, hacia 1200 a. C.. Las dos divinidades, el dios Urano de la tormenta y el trueno, y la divinidad ctoniana de la vegetación formaban en Dódona una pareja venerada bajo los nombres de Zeus Naios (literalmente «Zeus residente») y Dioné Naia (la forma femenina del nombre Zeus), en relación con un roble sagrado.

Aunque estuviera alejado de las principales poleis, el oráculo gozó de un gran renombre hasta el siglo VI a. C. : era consultado regularmente por los atenienses que le enviaban una embajada anual. Sófocles lo menciona dentro de Traquinias (v. 1164 sq.) y Esquilo en su Prometeo encadenado (v. 829 sq.). Creso, rey de Lidia consulta a los célebres oráculos por parte de Creso para determinar si debía o no declarar la guerra a Persia. La respuesta de Zeus Dodoniano no se conserva.2 La consulta, se repite más tarde en la espartanos de Agesilao II y Lisandro3 Lisandro intentó corromper a la sacerdotisa del oráculo para obtener una respuesta favorable a su consulta. La anécdota figura también en Plutarco (Vida de Lisandro) que otorga el deber a Éforo de Cumas.

Esta celebridad no se refleja en un proyecto arquitectónico ambicioso, contrariamente a lo que pasa con el oráculo de Delfos, que suplantó progresivamente a Dódona como sede principal de los oráculos para las ciudades griegas. En el siglo IV a. C., el santuario parece reducirse a un simple templo en torno al Roble sagrado.

El apogeo del santuario se corresponde con el del reino de Epiro bajo el mandato de Pirro quien, entre 297 y 272 a. C., reconstruyó casi todos los edificios de Dódona, bajo un prototipo monumental más concorde con su papel de santuario nacional de Épiro : el templo de Zeus, el de Heracles y el de Temis gozaron de más anchura, así como los edificios civicos, el Bouleuterion y el Pritanio. Fue también Pirro quien hizo construir el teatro para acojer los espectáculos dramáticos y musicales que acompañaban la fiesta de los Naïa en honor de la tríada constituida por Zeus y sus dos compañeras, Dioné y Temis.

Inscripción oracular sobre una lámina de plomo (Carapanos 1878, pl. XL, 1).

La repentina muerte de Pirro en Argos en 272 y la debilidad del reino de Épiro que se hundía, absorbido por sus dos poderosos vecinos, el Macedonia al este y Etolia al sur, provocaron el declive del santuario. En 219-218, es saqueado por la etolios bajo el mandato de su nuevo sstrategos Dorimaco que hizo destruir el templo de Zeus, pero parece ser que respetó el Roble sagrado.4 El joven rey de Macedonia Filipo V, aliado de los epirotas, vengó el sacrilegio atacando salvajemente la capital federal etolia, Terme, el año siguiente (218). Con el botín tomado a los etolios hizo reconstruir el santuario de Dódona y añadió un estadio para los Juegos anuales.

A pesar de todo, el santuario no se recuperó del saqueo etolio, es más, fue destruido nuevamente medio siglo más tarde, esta vez por los romanos, en la Tercera Guerra Macedónica (168 a. C. - 167 a. C.).5 Se encuentra de nuevo una mención del santuario en las fuentes que hablan de la invasión de Grecia por los ejércitoss de Mitrídates VI en 88 a. C.. Cuando Octavio se refugió en Epiro durante la guerra contra Marco Antonio en 31 a. C., probablemente hizo reconstruir en parte el santuario, el que el geógrafo contemporáneo Estrabón describe en ruinas. Fue también en la época imperial cuando el teatro fue convertido en circo. El emperador romano Adriano visitó el oráculo hacia 132, igual que Pausanias poco después.6 El festival de los Naía continuó siendo celebrado hasta el año 240

La ruina definitiva del oráculo llegó en 391, cuando el Roble sagrado fue cortado por los edictos de Teodosio I que prohibían los cultos paganos. Ello no significó el fin de la ocupación del lugar: la construcción, a partir de los restos del templo de Heracles, de una gran Basílica cristiana el siglo V es testimonio de la ocupación de Dódona en la Antigüedad tardía; al igual que la mención de la ciudad en la lista de Hierocles (siglo VI), y la presencia de varios obispos de Dódona en los concilios ecuménicos, especialmente el Éfeso en 431.

editar Organización del Santuario

-->

Plano del santuario de Dodona (según Dakaris 1996)


Témenos de Zeus Dodoneo
Teatro de Dodona
Plano del santuario según las preimeras excavaciones)

editar Homero y Heródoto

El oráculo de Dódona aparece citado por Homero en su obra La Ilíada, en XVI, 233-35. El poeta lo relaciona con el mundo de los pelasgos, aquel pueblo primitivo considerado como el primero que ocupó Grecia y que habitó en la ciudad de Dódona entre otras. En su obra la Odisea, XIV 327-330 también habla del lugar sagrado y de la importancia que tenía el árbol, el roble de Zeus. Al llegar el héroe Ulises a Dódona, pidió un consejo al follaje divino del dios del oráculo (Zeus), para poder regresar a su tierra de Ítaca.

Homero cuenta también que lo sacerdotes del oráculo no se lavaban los pies y que dormían en el suelo. Ellos eran quienes interpretaban los murmullos que producía el viento en el gran roble sagrado.

Por su parte Heródoto (c. 484 - 425 a. C.), habla también del pueblo pelasgo y asegura que el oráculo de Dódona era el más antiguo que hubiera tenido nunca Grecia, y en su época era además el único. Heródoto cuenta que el oráculo de Dódona estaba relacionado con el de Tebas de Egipto y ofrece dos versiones:

  • En Tebas fueron raptadas por los fenicios dos sacerdotisas. A una de ellas la mandaron a Libia donde fue vendida y a la otra a Dódona. Se supone que estas dos sacerdotisas fueron las primeras que instituyeron oráculos en estos dos lugares: el oráculo de Amón en Egipto y el oráculo de Zeus en Dódona.
  • Sobre la ciudad de Tebas volaron dos palomas. Una se dirigió a Libia y otra a Dódona. La paloma de Dódona se posó sobre un roble y desde allí expresó con voz humana que era necesario fundar en ese mismo lugar un oráculo al dios Zeus.

editar Demón

A mediados del siglo IV a. C., el ateniense Demón añadió una nueva tradición sobre el oráculo de Dódona: contaba que el santuario estaba delimitado por un cercado de calderos de bronce dispuestos sobre trípodes. El viento golpeaba los calderos por medio de una cadena y su sonido era el que tenía que ser interpretado por los sacerdotes o las sacerdotisas.

editar Sacerdotes e intermediarios

Según cuenta Homero, los sacerdotes de Dódona no se podían lavar los pies y tenían que dormir en el suelo. Es éste un simbolismo relacionado con los árboles y el roble sagrado del santuario. Los llama selloi (o helloi) y eran intérpretes del oráculo.

Por su parte Heródoto da mucha más importancia a las sacerdotisas o pitias o pitonisas, intermediarias de los signos que el oráculo daba en contestación a las preguntas.

editar El oráculo

El santuario estaba consagrado al dios Zeus, representado aquí como el dios uraniano, el dios de los cielos y el dios del monte Tomaros (que está a 2.000 m de altitud). Se le representaba con el rayo en una mano y con la presencia del águila. En el centro se hallaba el árbol sagrado, el gran roble de este dios que hacía las veces de palomar. Las señales que los sacerdotes debían interpretar venían del grito de las palomas, el rumor de las hojas de los árboles y los ecos sonoros que el viento conseguía al hacer golpear unas cadenas emplazadas allí, sobre los calderos.

La arqueología ha dado mucha información al hallar en este lugar bastante material sobre las preguntas hechas al dios, es decir sobre el oráculo. Se han encontrado abundantes láminas de plomo sobre las que están grabadas con estilete las preguntas de los consultantes. Sin embargo el material encontrado con las respuestas es bastante escaso; se supone que los consultantes se llevaban consigo la respuesta escrita que les serviría como testimonio de la merced divina.

Desde antiguo el oráculo de Dódona fue consultado por gentes sencillas, gente del lugar, de zonas bastante cercanas o de zonas más remotas del norte. Desde el centro de Grecia venían pocos peregrinos. Las consultas halladas se refieren por lo general a asuntos cotidianos y domésticos, preguntas sobre la elección de matrimonio o de celibato, sobre la fecundidad o esterilidad, sobre la duda de que el hijo recién nacido sea legítimo, sobre el hecho de emprender un viaje a Siracusa, etc.

También se ha encontrado material sobre las preguntas hechas por los Estados en épocas determinadas, además de las noticias que ha podido dar el escritor Plutarco que cuenta cómo Agesilao II (c. 444 - c. 360 a. C.), rey de Esparta indagó con su oráculo sobre la oportunidad de lanzarse a una gran guerra contra los persas, o cómo los espartanos viajaron a Dódona para asesorarse antes de la batalla de Leuctra, en el año 371, contra Tebas. Los corcirios (de la ciudad de Corcira en la isla de Corfú) también interrogaron para poder conseguir la paz y los caonios consultaron si era bueno desplazar el templo de Atenea.

Algunos escritores de la antigüedad cuentan que en los primeros tiempos, el oráculo ordenaba sacrificar una víctima al río Aqueloo, cada vez que contestaba una pregunta. Hesíodo en su Teogonía habla del culto que se daba también a Dione, la amante de Zeus Naios, pero sin que esta diosa ocupe un lugar destacado.

editar El santuario

Los edificios del lugar fueron escasos y pobres hasta llegar a la época helenística. Después de la muerte de Alejandro Magno y en tiempos de Pirro de Epiro se construyó el teatro. Encima del teatro se encuentra la acrópolis amurallada y en la parte de abajo se han descubierto las ruinas de un estadio.

El santuario fue destruido en el año 218 a. C. durante la guerra con los etolios. Los arqueólogos creen que después fue restaurado. Han salido a la luz bastantes ruinas, algunas reconstruidas en el siglo XX.

editar Referencias

  1. El texto griego extracto de Homero proviene de TLG Canon la traducción francesa a cargo de Frédéric Mugler para La Différence, 1989.
  2. Heródoto, Historia, I, 46.
  3. Diodoro Sículo, Biblioteca histórica, XIV, 3.
  4. El historiador romano Polibio (IV, 67, 3) es la fuente indirecta de esta información: precisa que los etolios quemaron el santuario, salvo el Hiéra Oikia que sólo desmantelaron. Según S. Dakaris (1996, 15), la diferencia de trato se explica por la voluntad de no arriesgarse a quemar el Roble sagrado, ya que habría constituido un sacrilegio bastante grave. Las ruinas de la Hiéra Oikia mostraron la ausencia de nivel de destrucción por incendio en esa época, lo cual parece confirmar el testimonio de Polibio.
  5. Las ruinas del templo de Zeus no han mostrado elementos que permitan confirmar esta destrucción (Dakaris 1996, 16).
  6. Pausanias, Descripción de Grecia, I, 17, 5.

editar Bibliografía

  • El arte griego. José Pijoan. Colección Summa Artis, volumen IV. Espasa Calpe S.A., primera edición 1932.
  • Monde Grec. Roland Martin. Editorial Office du livre, 1964. ISBN 2-8264-0124-6
  • Atlas histórico de la Grecia clásica. Pierre Cabanes. Editorial Acento, 2002. ISBN 84-483-0719-4

editar Véase también

editar Enlaces externos

All Right Reserved © 2007, Designed by Stylish Blog.